Piercing: Los Orígenes Ancestrales
Este artículo intenta aclararle los comienzos del piercing, realizando un breve recorrido histórico de las evoluciones de la modificación corporal en general. Todas las modificaciones corporales, a pesar de sus diferencias, están estrechamente relacionadas en su aspecto social a través de los siglos.
Los inicios del piercing
La práctica del piercing se remonta al menos hasta la época Neolítica (hace aproximadamente 10 000 años). Los hombres y las mujeres de la tribu Mursi (en África) tenían por costumbre insertarse discos de arcilla en los lóbulos de las orejas y en el labio inferior (solo las mujeres). A las jóvenes se les perforaba el labio desde los 10 años, se les extraían los incisivos antes de la perforación y se colocaba una clavija de madera como primer adorno. Cada año, el agujero labial se agrandaba mediante discos de arcilla, hasta llegar al plato final que estaba decorado con grabados y cuyo tamaño correspondía al precio de la mujer para el matrimonio. En un artículo publicado en 1939, Marco Marchetti precisa que esta práctica iba acompañada de la perforación del himen. Hoy en día, está reservada únicamente a las mujeres de castas superiores.
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Foto: BrandonWolbers
En la India y Pakistán, el piercing en la nariz se practica desde hace siglos, y en la India, es llevado habitualmente por las mujeres desde el siglo XVI. En el antiguo Egipto, los hombres de alto nivel social llevaban pendientes de oro. Las perforaciones de la nariz y de las orejas estaban reservadas a los faraones y a otros miembros de la familia real.
El piercing en la lengua, por su parte, es originario de América. Más concretamente, de las civilizaciones azteca y maya, y también estaba reservado a la élite. Se suponía que este piercing otorgaba a quien lo llevaba la posibilidad de entrar en contacto con los Dioses. Iba acompañado de piercings en las orejas, en la nariz y en el labio inferior. Estas decoraciones siguen estando extendidas entre los pueblos autóctonos (indígenas) de estas regiones.
En lo que respecta a los piercings genitales, los vestigios más antiguos de estos piercings se remontan a la Antigua Roma. Se utilizaban en las mujeres esclavas para poder cerrar la vagina y evitar así las relaciones sexuales entre esclavos.
El regreso del piercing gracias al BDSM (años 70)
En nuestra época, el piercing reapareció en los años 70 y desde hace poco conoce una democratización sin precedentes. Es un elemento de moda, pero es sobre todo en la cultura BDSM (Bondage y disciplina, dominación y sumisión y sadomasoquismo) donde encuentra sus raíces. En efecto, en el BDSM, todo se basa en la creación del deseo mediante la espera o en la búsqueda de un placer aumentado mediante la aparición de un fuerte dolor. En lo que respecta al deseo mediante la espera, los piercings se utilizan, como en el Imperio Romano, para cerrar la vagina con la ayuda de candados, por ejemplo. Pero también se busca el dolor que los piercings pueden producir durante el acto. Este dolor permite al cuerpo crear una fuerte dosis de endorfinas, a menudo buscada a través de las prácticas que se infligen las parejas en el BDSM. Esta endorfina así producida se convertirá en una fuente de gran placer cuando supere el dolor.
El piercing en nuestros días
En la actualidad, el piercing tiene un papel social muy importante. Permite en primer lugar diferenciarse de las convenciones, puesto que está en plena expansión y todavía no es aceptado por todos. El piercing también permite afirmar la propia identidad expresándose a través del cuerpo y reapropiándose de él. El acto del piercing se convierte entonces en una frontera que se cruza entre un antes y un después de uno mismo, mediante el piercing uno se convierte físicamente en lo que quiere llegar a ser. Uno marca su cuerpo, como en un rito de paso.
El movimiento Modern Primitive
El ciberantropólogo Steve Mizrach hablará de « tecnocamanismo » cuando evoque el movimiento « Modern Primitive » al que dicen pertenecer muchas personas que tienen un piercing. Este tecnocamanismo se define por una combinación de altas tecnologías, tribalismo, animosidad y, simplemente, modificaciones corporales. Este movimiento « Modern Primitive » sostiene la idea de que la sociedad actual, a través de la industrialización y la modernización, provoca un entumecimiento psicológico en cada uno de nosotros. Es de este entumecimiento del que los piercings y las demás modificaciones corporales nos permitirían salir, mediante un dolor y un placer auténticos y, sobre todo, mediante la estrecha relación que ambos conceptos mantienen. El piercing y las modificaciones corporales en general (tatuaje, escarificaciones, body-painting, etc.) nos devuelven el control del cuerpo como objeto, transgrediendo así los valores comúnmente admitidos y devolviendo interés al cuerpo desnudo.
No dude en profundizar en el aspecto social y psicológico del piercing leyendo nuestro artículo dedicado a los piercings genitales femeninos.






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